Archivo del Autor: Emilio Quintana Pareja

Postal de JOM en Sago-konst (1934-1952)

Nej, men den här hatten ser jag ju som en spansk dansös («no, pero este sombrero me hace parecer una bailarina española»). Postal de JOM, autor que no conozco y autor de una serie de 8 postales más en esta serie humorística de los años 40.

Se trata de tarjetas en color de formato 14×9 cm. En Sago-konst (que operó entre 1934 y 1952). La empresa fue comprada en la década de 1950 por AB Sveriges Litografiska tryckerier, S.L.T, que en 1970 cambió su nombre a Esselte. Cuando Sagokonst cambió su nombre a AB Grafiska Konst en 1952, esta editorial también formaba parte de S.L.T. (ver el libro de Arne Sandström «La historia de la postal» de 2015).

Ojo a la aberrante serie de motivos hispanos Nils Hansson.

José de Orueta: Memorias de un bilbaíno (1870 a 1900)

Memorias de un bilbaíno, 1870 a 1900 / José de Orueta. San Sebastián : Nueva Editorial, 1929. Orueta repasa algunas familias noruegas que se instalaron como colonia comercial en Bilbao. Es muy interesante desde una perspectiva imagológica.

En noruegos y suecos también hemos tenido colonia y, en gran parte, adaptada y fundida ya en Bilbao por sus enlaces. Don Hilario Lund fué de los primeros y más importantes noruegos que se estableció para el comercio de productos de su país, madera y bacalao, tomando su casa grandes vuelos y con resultado. Don Hilario fué un señor alto, rubio y bondadoso, tipo clásico escandinavo y que, expansivo y generoso, se captó siempre las simpatías generales; fué muy amigo de don Emilio Castelar, a quien tenía en admiración. Casado con una señorita buenísima, íntima amiga de mi madre, doña Juana de Ugarte, tuvo una descendencia con sello escandinavo, toda ella inconfundible. Su hijo mayor, Hilario, fué amigo íntimo nuestro y queridísimo. Una noche de Navidad, en ¡os tiempos de nuestras capillas, después de cantar ¡a misa dei gallo en los Carmelitas de Begoña, bajamos a Bilbao; alguien tenía un silbo o una ocarina y a la una y media de la madrugada se nos ocurrió bailar un aurresku en la plaza de Santiago. En ello estábamos cuando, del fondo de la noche brumosa y de la calle Bidebarrieta, vimos atravesar, a escape, una camilla cubierta, llevada en hombros, y varias personas apresuradas detrás, en dirección a Achuri. Alguien se destacó de nuestro grupo y, preguntando, supimos por él que un dependiente de casa de Lund, herido en accidente, era conducido al Hospital Civil. A! dfa siguiente supimos toda la verdad. Hilarlo, nuestro querido amigo, después de una alegre cena de familia, festejada doblemente en su casa por recuerdo de un gran premio de lotería en igual fecha de ctro año, había sido victima de un accidente mortal, nunca bien explicado en sus causas.
Para todos nosotros, que ¡e queríamos entrañabíemente, fué una gran pena y para la familia un golpe espantoso. El pobre don Hilario apenas levantó cabeza ya y se fueron con «Hilarito> todas sus alegrías y expansiones.

Otra hija, Juana, casó con nuestro querido amigo don Aniceto de Achúcarro, de quien ya se habla en otro lugar de este libro como médico y gran aficionado a la música, y su descendencia ha sido de frutos brillantes, sobresaliendo el malogrado doctor Nicolás Achucarro, de tan corta pero brillante historia en la medicina española; otra casó con Pedro Clausen, noruego también y que fué socio de la casa; y oíro hijo menor, Luis, a quien apenas tuve ocasión de tratar, vivió varios años después, dejando descendencia.

El señor don Pedro Clausen era también afable, fino y bondadoso, de gustos sencillos y familiares y tuvo amistad con don Otto Kreizner, el mismo alemán antes citado.

La de Mowinckel fué también oíra familia noruega interesante de esa colonia. La primera generación debió ser muy antigua; y al fijarse en Bilbao, algún otro hermano lo hizo en Santander, donde hubo otra rama dedicada también al mismo negocio del bacalao y la madera. Los padres murieron o marcharon a Noruega, no lo sé, y, mientras, la casa seguía en Bilbao. De los hijos, y de chicos, conocí a Gerardo y Conrado y a una muchacha hermana, algo mayor que ellos, preciosísima y que también llamaba la atención como belleza en Biarritz, en 1874, a donde emigraron durante el bombardeo.

Pasados algunos veinte años, los dos muchachos, recién casados, volvieron a Bilbao; primero, el uno y, luego, el otro a ponerse al frente de su casa. Conrado, que vino el primero, recuerdo nos dió a sus antiguos amigos y tos de su familia, una comida memorable, a la que asistió Pacho Gaminde, que era un entusiasta de Noruega.

Nos recibieron él y su esposa, que era una simpática muchacha noruega, llamada Elga, y, reunidos los invitados, que éramos diez o doce, pasamos a un gabinete inmediato al comedor, donde una
mesa llena de aperitivos del Norte hacía de prólogo. Platos de caviar, arenques, pescado ahumado y todo género de preparados picantes y fuertísimos se rociaban con aguardiente de Danzig, Ginebra, aguardiente ruso y ot^os explosivos, en los que su fuerza expansiva natural estaba aún reforzada con pimientas de todas partes, mostazas y amargos. Una buena sentada en la mesa del prólogo y
ya tirábamos humo al pasar ai comedor, donde con toda solemnidad nos sentábamos alrededor de una mesa, preciosamente adornada, y donde cada comensal tenía enfrente de sí unas doce copas de varios tamaños, formas y colores, como índice de la música que había de envolver la suculenta letra de aquel magnífico drama lírico. Unas sopas de cangrejos y rabo de buey, bien sabrosas y picantes también, para ponernos a tono, y luego… una serie de platos fuertes con otros de legumbres, salsas y adornos que no tenía fin y que, porno ser prolijo, diré solamente que duró en su sucesión tres horas
largas y que, seguramente, las boas, al prepararse para su sueno de
todo el invierno, no llegan con mucho a lo que para nosotros fué la
provisión de aquel día. Esto en la letra, en lo sólido; porque en la
música, en lo líquido, yo’no he visto en los días de mi vida nada parecido a lo que allí nos presentaron de beber los amos generosos de
aquella casa. Ya he dicho lo de las doce copas, todas llenas por turnos
y rellenas aun después del turno y en cuanto estaban vacías, pero
esto era lo de menos, pues esa era la pitanza voluntaria de cada
uno, encima de ia cual habfa la oficial y obligatoria y que consistía
en lo siguiente: Apenas ingerida la sopa, el dueño de la casa, después de una amable alocución, que empezaba y terminaba con el famoso Sckoll, tomó un enorme cuerno de búfalo o no sé qué otro
animal bovino y que hasta entonces estuvo sobre el aparador; este
cuerno tenía un aro de plata en su parte ancha extrema, donde estaban grabados los nombres y fecha de la boda de los anfitriones;
otro aro, como cintura, en el centro, daba apoyo a dos grandes
patas de ave, también de plata, y su punta, que se apoyaba en la
mesa forrada del mismo metal, hacían, para el conjunto, un apoyo
con el borde hacia arriba. Conrado descorchó dos botellas de champagne, con las que llenó el interior del cuerno y, después del Sckoll
final y del saludo, él y su mujer bebieron de él, pasándolo para igual
formalidad al primer invitado, haciendo lo mismo éste y, así, de
uno a uno, en ronda, hasta volver al dueño de la casa. Este bebía
otro trago, volvía a pasar y, así, durante toda la duración de la comida, siguió circulando sin cesar por la mesa el cuerno, con la sol?
intermitencia a que obligaba el volver a llenarlo cuando el interior se
vaciaba.
Es de advertir que, según la leyenda norteña, que allí se citó, la
felicidad de los cónyuges dependía de nuestra resistencia en aquel
trance y, por tanto, era imposible negarse a consumir turno, so pena
de grave descortesía. Toda la defensa posible era el pequeño retraso por ocupación bucal y el cerrar prudentemente los labios al levantar el cuerno y el codo con él.
Pacho decía que con aquello del cuerno más que borrachos llegaríamos a estar ahogados, pero que comprendía que para apagar lo
de los arenques y cangrejos con aguardiente, que decía le andaban
ya como cohetes en ¡a tripa, ya hacía falta aquella bomba muñidpai, que hacía, además, de pedal de órgano en la fiesta.
Después de la comida el café, los licores y de nuevo los aguardientes.
AI levantarnos, después de las tres horas, en la mesa del prólogo
y de los aperitivos de antes sendas filas de botellas de cerveza,
jarras y vasos, con o sin tapadera, nos esperaban hospitalarias, Invitándonos a aplacar la sed. Nos sentamos una hora más y al levantarnos, ya de noche, decía Pacho, en guasa, a todos que no se fueran, porque en Noruega, a donde él solía ir y por eso sabía, era de
muy mal gusto y estaba mal visto el no quedarse a cenar en la casa
en que ha sido uno invitado a comer. A pesar de ello, salimos, después de dar las gracias por tan espléndido banquete y ya entrenados
para viajes a Escandinavia.
Conrado y su señora pasaron tres o cuatro años y se fueron a
Noruega, viniendo a sustituirlos Gerardo, su hermano mayor, con
su señora, distinguidísima, sportiva, especialmente en náutica, y con
distinciones por ello del Rey de su país; y tan agradables y simpáticos los dos, como sus hermanos que les precedieron. Los frecuentamos bastante y se identificaron mucho con la vida de Bilbao, marchándose también a su país dos o tres años después y dejándonos
grato recuerdo.
Don Federico Langoor y su señora Rajna, director él de «La Compañía de Maderas*, fué también un matrimonio de noruegos, muy
simpáticos, finos y agradables. Vivían en la casa transportable de
madera, que antes he citado, en frente de la Salve y final de Uribitarte. Yo les traté algo, y conservo muy buen recuerdo, pero Pacho Gaminde era muy asiduo. Solía ir por las noches a hacer tertulia a su
casa y llegó a tener muy estrecha amistad. Los veranos los pasaban
en gran parte en Noruega y en una hermosa posesión dentro de un
precioso «fjord>, no lejos de Cristianía. Pacho fué varias veces con
ellos y a la vuelta nos contaba las maravillas y sus entusiasmos por
aquel país, donde «en verano no saben cuándo dormir las gallinas
porque es un día perpetuo, y en invierno, como todo es noche, hay
que cenar fres veces, jugar mucho al tresillo y dormir mucho>.

Conservo de él una preciosa enría de allí escrita y que firma «Calón*, nombre de un rico minero de entonces; costumbre que tenía en
casi todas sus carias y adoptando nombres variados de millonarios
y poderosos. En ella, y después de unas descripciones efusivas del
país, en donde según dice: «no sube ni baja la marea y no hay botas
viejas, ni galos muertos en la orilla y es todo una presfosidad»; se
extasía ante e! hecho de haber visitado la cárcel de Cristiania, toda
limpia y relucíeníe, y donde en aquel momento no había ningún preso, porque según él, «nadie meresía en el pueblo. |Ya ves qué felises/>, añade, y termina: «En este momento vengo de acompañarle a
Adscr una visita a Rajna, y mientras ella dentro de la casa visitaba,
yo he estado fuera paseando y comiéndome ¡a pared que era de frambuesas. jY pensar que nosotros creíamos que aquí no hay más que
bacalaol
»Adiós, recuerdos a todos esos. Pronto iré a tomar horchata y al
palco con vosotros. Tuyo, Calón*.
Otros noruegos, todos ellos muy agradables, hubo que yo apenas
conocí, dependientes de las casas de Lund y Mowinkell, que vivieron
muchos años y se hicieron bilbaínos ya de hecho; de entre ellos traté
y conocí a uno llamado Hans.
Y por último, los Suizos. Yo no conocí más que de vista a los
que de ordinario aparecían en los mostradores del café y pastelería
de su nombre y fundación; pero debieron ser éstos gente muy amable
y que tenía muchas simpatías y relaciones en Bilbao. En mi época,
Antonino Mayor era uno de los de su mayor intimidad y hacía con
ellos íertulia en repostería y cocinas. Si, como parece cierto, el café
de la Plaza Nueva lo fundaron en 1811, han sido varías las generaciones que han pasado por ahí, hasía los últimos que fueron sus poseedores. Son, por tanto, dignos de señalarse por su antigüedad y
su obra entre las colonias extranjeras en Bilbao.
El famoso y antiguo letrero pintado en lienzo, que aún se conserva en la entrada del café primitivo y por los arcos de la Plaza Nueva,
señala esa fecha, y era mofivo de admiración para nosotros, de chicos. Dos camareros con sendas palillas rubias, de gorra, frac cruzado, paníalón corto de seda, con sus mandiles delante, sostienen
con una mano el cartel y muestran con la otra al curioso el texto de

SU leyenda, escrito en caracteres italiano, primero; de cursiva inglesa,
luego, y góticos en la última línea, y que dice así:
Café Suizo y Pasteierfa
de M atossy y C o m pañía
fábrica de toda clase de licores
y venden vinos generosos
españoles y extranjeros.
A los lados de ambos camareros hay en una mesa, a la derecha,
algunos adminículos de servicio y, entre ellos, un pastel, montado en
forma de kiosco, con cuatro columnas, y en el otro lado, además de
unas copas y botellas de formas y colores atrayentes, una bandeja
con sendos helados o sorbetes blancos, cremas y rosas que surgen
de las copas en penachos rizados, que nos embobaban, haciéndonos
relamer de gusto al contemplarlos.
A juzgar por el letrero, los fundadores eran de una honradez exquisita. Hoy no se atrevería ningún establecimiento de su clase a
anunciar que fabrica sus licores, ni aun para convencernos que son
de confianza; y tienen que ser de Holanda, Escocia, Francia o el
Báltico, para ser, como exige la clientela, legítim os. Pero, además de
la honradez declarada, debieron ser de mucha probidad en cuanto
a las calidades y factura de todo cuanto vendían, que era superior.
Pronto les valió esto justa fama, y así, de este primer café bilbaíno,
se propagaron por toda España y, años después, no había capital de
provincia en ella sin su café Suizo correspondiente.
Más adelante, la razón social pasó a ser «Matossy, Fanconni y
Compañía», y aunque este segundo nombre, como el primero, son de
origen italiano, debió ser suizo también el nuevo socio y ‘ambos
de esa región fronteriza de cuatro naciones y que de antiguo tiene
fama de producir grandes hoteleros, restauradores y cafeteros.
y yo no sé si serán recuerdos ilusorios, pero puedo decir por mí,
que como aquellos Oporío, Moscatel, Málaga, y aquellos Anisete,
Rom y Cognac del Suizo viejo, no he vuelto a paladear más.
Recuerdo de un famoso Rom, en botellas redondas y bajas, que
cuando la fuerte grippe (dengue) de 1894-96, hizo furor como remedio infalible para reaccionar, traspirar y curarse después de un letar­
go encanfador. Y fambién, que en tal ocasión llevé una de ellas a un
Ingeniero alemán de Zorroza y amigo, a quien encontré muy postrado. Le dejé la famosa botella y al día siguiente me dijo que, después de vaciarla a tragos, había pasado la noche soñando que él era
una locomotora, con escapes de vapor por todas partes y hasta con
calor y silbidos apropiados, encontrándose después feliz y tranquilo
y complctamenfe curado.
En cuanto a la pastelería y bombones ya he hablado de ellos con
otros motivos y me relevo de más elogios, con sólo repetir que eran
excelentes.
Así, pues, e! café Suizo en Bilbao, con sus excelencias, llegó a ser
una institución. A su alrededor se agruparon luego el Club de Regatas y la Sociedad Bilbaína, que se servían, en gran parte, de su bodega y repostería. En su salón de arriba, adornado con columnas y
terciopelo rojo, se dieron bailes importantes; años más tarde jugaban sus famosas partidas de ajedrez Pepe Vitoria y mi padre político,
don Alejandro Rivero, tarareando éste sin parar, mientras, cl himno de
Riego, y siendo ambos dos ases de ese juego, entonces. En su billar
hubo sensacionales partidas de desafío entre grandes jugadores, y
además, toda nuestra generación pasó jugando por aquella mesa.
Hubiese sido, pues, imperdonable no citar a esta colonia suiza tan
interesante y cuya labor tanto arraigo tuvo en nuestra Villa.

Vera Nilsson (1888-1979) en España

Vera Nilsson (Jönköping, 1 de junio de 1888-Estocolmo, 13 de mayo de 1979) fue una de las artistas suecas más populares del siglo XX. Las exposiciones que hacía atraían numeroso y entusiasta público. Larga estancia en España en 1919-1920. Durante sus viajes al extranjero, nunca hizo visitas turísticas cortas, sino que siempre vivió durante más tiempo en el país en cuestión, sobre todo para conocer a la gente. En España, el encuentro con El Greco fue la gran experiencia, que entre otras cosas vio la luz en la visionaria composición expresionista Calle de Málaga, que interpretó en varias versiones en los años 1920-22.

Palmeras (1919–1920)

Rechazó participar en Till Madrid porque tenía su propia agenda de denucia de los intereses comerciales de la guerra. Su esfuerzo por el pueblo español durante la guerra civil se manifiesta en 1939 en un cuadro gigante llamado Penningen contra liv (dinero contra vida), donde la amenaza se concreta en un terrible tanque propulsado por especuladores de la guerra, y el terror popular adquiere formas convulsivamente expresivas. Esta imagen aparece publicada en I dag Spanien (Svenska hjälpkommittén för Spanien, 1939)

Es una reproducción de su famosa obra manifiesto (1938) que en 2022 fue exhibida en Humanity – The Power of Art in Difficult Times (8 abril-11 septiembre 2022).


El pensamiento de Nilsson era que la pintura del frontón de alguna casa gritaría su mensaje, pero no fue así. Ha estado en el centro cultural Skövde desde 1964.

Pensión Han de Islandia, Madrid

El nombre procede de una novela de Victor Hugo, de 1823. Por esta pensión, que por dos reales ofrecía un camastro infectado de chinches, durmieron buena parte de los bohemios: Armando Buscarini, Vidal y Planas…

En Memorias de un hampón, cuyo narrador es Abel de la Cruz, alter ego del autor (Vidal y Planas), y su muerte arranca de los hampones del dormitorio Han de Islandia la siguiente oración con que termina el epílogo:

Abel de la Cruz: tú que estás en el cielo, porque ya tienes novia que te comprende, ruega por nosotros. Se seca de tristeza nuestro pobre corazón, igual que se secaba el tuyo. ¡Pide a Dios nuestro Señor que nos lo arranque y lo deposite en las manos de la Muerte, novia amantísima de todos los tristes y los locos! (102).

Se describe con detalle prolijo la casa de Han de Islandia, el horrendo dormitorio común donde pernoctan todas las noches unos veinte hampones y que está presidido por un temible viejo que empuña un garrote siniestro:

Al remate de un luengo corredor tenebroso, que hiede a suciedad y miseria, está la alcoba. Es amplia esta alcoba… pero de baja techumbre y muy opaca, con dos ventanucos que dan a un patio interior. Veinte sórdidos camastros se hacinan en la habitación. Las colchas son encarnadas, con caprichosos dibujos negros, como las de los hospitales. En el centro de la alcoba, sobre una mesa perniquebrada, la lúgubre luz de aceite agoniza con agonía tremenda e interminable, con quejumbroso y constante chisporroteo. Y los amarillentos reflejos de esta luz pintarrajean los rostros de los durmientes con pinceladas misteriosas… (26-27). El dormitorio es tétrico. Parece fosa común de cementerio, en la que se pudriesen trágica y fatalmente veinte almas juveniles, floridas… (29).

Cf. la entrada dedicada al “Dormitorio de Han de Islandia” en el Diccionario de la bohemia. De Bécquer a Max Estrella (1854-1920), de José Esteban. Renacimiento, Sevilla, 2017.

Eres tú (1973) de Mocedades #nordicovers

Inger Öst: Rör Vid Mej (Eres Tu).
Swedish cover of the Spanish entry to Eurovision Song Contest 1973. Original version by Mocedades. The Swedish version uses the original backing track.

Ställer inga frågor för jag är rädd för dina svar
Det är nog bäst att jag säger förlåt
Kanske var det så att jag lovade dig mer
Jag var beredd och ge
Just nu kan jag inte förstå
Att det här ska bli ett då
Och att inget kommer finnas sen
Snälla, rör vid mig igen
Jag kommer inte säga att jag vill ha oss kvar
Men du, en sak medans du går
Mitt hjärta gör så ont att om du kunde du valt
Så skulle jag aldrig träffat dig
Just nu kan jag inte förstå
Att det här ska bli ett då
Och att inget kommer finnas sen
Snälla, rör vid mig igen
Åh, jag kommer ihåg när du frågade
Om jag lovade att vara sann
Åh, när du såg att jag tvekade
Ja, då såg jag att den kärlek som försvann
Och det blev inte döden som skiljde oss åt
Men att vakna till en ny dag är knappast någon tröst
Vi har vår stund på jorden, visst läker tiden sår
Men idag vill jag höra din röst
Just nu kan jag inte förstå
Att det här ska bli ett då
Och att inget kommer finns sen
Snälla, rör vid mig igen
Och inget kommer finnas sen
Snälla, rör vid mig igen
Rör vid mig igen

TV-reklam från Cancerfonden

La la la (1968) de Massiel #nordicovers

La versión danesa corre a cargo de Gitte Haenning (Dinamarca, 1968)


La versión sueca se debe a Annikas, con letra de Bengt Haslum.

Min grandvar alltid så dyster,
nu strålar den av ljus
Med ens hör jag fåglarna sjunga,
det kvittrar från alla hus.

Och var jag går på stan.
folk småler mot mej,
och hela tiden jag sjunger
på min lycko låt om dej

La la la la
jag är jublande glad
jag går och tänker på dej
La la la la
du är min
bara min
snart ska du vara hos mej

Vi har det så fint tillsammans,
vi talar samma språk.
En dag så ska det bli bröllop,
då flyttar du till min kåk.

Så mysigt och så rart
med dela kryp in
att alltid få vara tillsammans
i en värld som är din och min!

La la la la
jag är jublande glad
jag går och tänker på dej
La la la la
du är min
bara min
snart ska du vara hos mej

Den hungrige toreadoren (1941)

«Den hungrige toreadoren» (El torero hambriento, DN, 4 de mayo de 1941). No sé quién se encuentra tras esta obra, que está en la línea de «Spanska språket».

De spanska tjurarna ha på senaste tiden måst livnära sig mest på gräs, varigenom de mist en del av sin styrka och blivit rätt milda till sinnes. Även tjufäktarna, toreros, ha blivit knäsvaga genom de små ransonerna. Men matadorn far en extra ranson och bevarar därigenom nagot (något) av sin eldighet.
Los toros españoles últimamente han tenido que alimentarse principalmente de hierba, por lo que han perdido parte de su fuerza y ​​se han vuelto bastante mansos de mente. Hasta los esgrimidores, toreros, se han vuelto instintivos por las escasas raciones. Pero el matador obtiene un hijo extra y por lo tanto conserva parte de su potencia de fuego.

Den starke tjurens vrede är förbi,
han lever blott på markens gräs och klöver,
och trötta på arenan komma vi,
och våran större tid är över.
Ransonens drama
gör kroppen svag och våra hjärtan tama.

Det var en tid när såg ständigt rött
och av min eld hans ilska understöddes.
Jag levde då på fläsk och saftig kött,
och han med starka oljekakor göddes.
Dock ville ödet
att det blev ont om fett och knappt om brödet.

Ett extra brödkort har en matador,
han skrider spänstigt fram med later höga.
Men jag som blott en ringa bulle får
har endast kraft att reta tjuren föga.
Den arme tjuren
är själv av fettbrist foglig till naturen.

España en la Feria del Libro de Gotemburgo (2022)

En la primera feria del libro de Gotemburgo en tres años se cuenta con la participación de varias obras en relación con España. En este video encontramos a Mats Björkman, Birgitta Bergin, Christina Larsson, Nathan Sachar y Malin Roca Ahlgren.

Mats Björkman habla de su novela Fem veckor i Granada. Birgitta Bergin que es también redactora de sydkusten.es habla de…

Christina Larsson ha escrito varias novelas policíacas con la detective Ingrid Bergman y su equipo de investigación en la policía de Gotemburgo.

Nathan Sachar (1951) ha pasado mucho tiempo en el mundo de habla hispana y también trabajó como periodista en América del Sur, base de las colecciones de ensayos El huracán del progreso (Framstegets orkan, 1992) y La pasión enigmática (Den gåtfulla passionen, 1998). Por este último, recibió el premio de ensayo Gerard Bonnier.

En Hasta la tierra de los jaguares (Till jaguarernas land, 2001) continuaron los ensayos sobre América Latina, su historia y sobre todo cómo la inmigración afectó a las diversas sociedades latinoamericanas. También se ha interesado por la historia literaria sueca, ha escrito un libro sobre Oscar Levertin (Blodseld och nordisk längtan: Oscar Levertin och hans tid, 2006) y ha publicado Bajo las estrellas de Fredrik Böök (Under stjärnorna).

En 2016 Sin egen värsta fiende: essäer om spanska inbördeskriget (Bonnier) [ver foto]

Malin Roca Ahlgren (1973) ha vivido en Barcelona la mitad de su vida y sus hijos son bilingües. El hijo la inspiró a escribir. «Dónde está el extranjero» está dirigido a niños de entre tres y seis años. Está disponible bilingüe en, entre otras cosas, sueco y español. El marido de Malin Roca Ahlgren es de Barcelona y ella ha vivido la mitad de su vida en la capital catalana. Tiene dos hijos y un día su hijo le preguntó dónde estaba el padre. Cuando Malin respondió «en el extranjero», se preguntó dónde estaba ubicado. La respuesta dio lugar a varias preguntas de seguimiento y así nació la idea del libro. Es un libro muy internacional y global. Por eso se me ocurrió que fuera bilingüe, ya que hay muchos niños como el mío que hablan varios idiomas. Está dirigido a niños de entre tres y seis años y está ilustrado por Mats Molid. Lo publica la editorial Vivlio y se puede pedir por 145 SEK tanto en el sitio web de la editorial http://www.vivlio.se como en http://www.bokus.com

Ibero-amerikanska arkitektur utställningen (Estocolmo, 4-13 mayo 1946)

Ibero-amerikanska arkitektur utställningen(Exposición de arquitectura iberoamericana, Konstakademien, Fredsgatan, 12, 4-13 mayo 1946). Catálogo a cargo de Harald Jeurling, 112 pp.

Además, tengo el programa de la expo con todas sus actividades en las que participan todos los elementos importantes en español de Estocolmo.

La inauguración tuvo lugar el sábado 4 de mayo de 1946. Hubo banquete en la Gyllene salen del Ayuntamiento. El lunes 6 de mayo hubo visita a Handelshögskolans spanska seminarium y a la NKI-skolan. El martes 7 se visita Påhlmans Handelsinstitut y la Borgarskolans spanska språkkurs. El jueves 9 de mayo se visita Schartaus Handelsinstitut y se asiste a una reunión del club Se habla español, en Konstakademiens högtidssal («Orientering på spanska rörande utställningen av dess generalsekretare, professor Gustaf Bolinder, jämte visning av utställningen. Föredrag på spansk av chilenske generalkonsuln i Stockholm, dr. Olav Olsen).

Rudolf Berner (1907-1977) y España

Rudolf Berner (Skövde, 1907-1977). Berner se encontraba en Viena cuando estalló la Guerra civil Española. Su primer intento de ir a España fue frenado en la frontera suiza. Berner viajó inmediatamente a través de Alemania de regreso a Suecia. Pero en octubre de 1936 viajó a España como delegado de la organización sindicalista sueca Sveriges Arbetares Centralorganisation (SAC).

Enviaba correspondencia de guerra a Arbetaren, pero también trabajaba en otras cosas: editaba para el departamento internacional de la anarcosindicalista CNT-FAI la versión sueca de su boletín semanal, traducía de la prensa sueca para diarios españoles y hojeó periódicos escandinavos, holandeses y alemanes y lo informó a los camaradas españoles. Hizo un programa de media hora en la radio de CNT-FAI. También escribía para Storm.

A principios de 1937, realizó un viaje a la Alemania nazi en representación de los anarcosindicalistas alemanes exiliados en España. Se trataba de informar a los que quedaban en Alemania sobre el desarrollo de los acontecimientos en España y renovar los contactos con ellos. Dio cuenta del arriesgado viaje disfrazado y bajo el seudónimo de Frank Tireur en el escrito The Invisible Front, impreso en 1940. El escrito está disponible desde 1997 también en alemán, editado y con comentarios, Die unsichtbare Front: Bericht über die ilegale Arbeit in Deutschland (1937).

En noviembre de 1937 Berner regresó a Estocolmo. Esto se debió a sus desacuerdos con Augustin Souchy, el líder alemán de la rama internacional de la CNT-FAI en Barcelona. Tenía una relación tensa con los altos funcionarios del SAC, que se pusieron del lado de Souchy, y sentía que no lo tomaban en serio políticamente y lo habían vilipendiado como un «bohemio». Cayó en una depresión.

Spansk rapsodi i sex satser (Rapsodia española en seis movimientos, 1938). Illustrationer av Adja Yunkers (1900-1983). 71 s. Es otro de los libros de Federativs Förlag.

Några slag med taktpinnen
Fanfar i svart och rött
Pastoral och idyll
Modern orkester
Solo för krigslur
Två takters paus
Tango de amor español
Berceuse
Marcha de Fiesta
Final

S.A.C.: el movimiento anarcosindicalista en Suecia: su obra en favor de la España antifascista (Barcelona, Editorial Tierra y libertad, 1938, 62).

Madrid svart och rött: den confederala milisen (Estocolmo, Federativs, 1939). Traducción de Rudolf Berner. El libro, publicado originalmente un año antes, responde en clave anarquista, loando los logros anarcosindicalistas en la guerra, a otro que Ramón J. Sender publicó desde el punto de vista de los comunistas y su papel preponderante en aquellos años pútridos.

En 1939 estaba en Francia ayudando a los exilados españoles que habían salido por la frontera. Ayudó a huir de Argelès-sur-Mer a algunos de ellos (como Baltasar Lobo y su mujer Mercedes Campaposada, 1901-1994) 1.

En agosto de 1939 fecha el prólogo a su traducción -a partir de manuscrito original- de Ryssland förrådde oss! de García Pradas. También en 1939 publica su traducción de Madrid svart och rött: den confederala milisen (Estocolmo, Federativs, 1939) de Eduardo de Guzmán, publicado originalmente un año antes, que responde en clave anarquista, loando los logros anarcosindicalistas en la guerra, a otro que Ramón J. Sender publicó desde el punto de vista de los comunistas y su papel preponderante en aquellos años.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Rudolf Berner se reencontró con España cuando, durante el verano de 1946, se alojó allí ilegalmente por invitación de la CNT y la ANFD (una organización cooperativa). Estuvo 6 semanas. Además de una serie de informes directos a Arbetaren, informó de las experiencias de la visita en artículos en Afton-Tidningen, Handels- och Sjöfartstidning de Gotemburgo, el Arbeiderbladet noruego y el Social-Demokraten danés.

24.09.1946. Dio charlas sobre el tema y habló sobre ello en Den spanska diktaturen (Bonnier, 1949, 63 p.) 2.

Carta de Rudolf Berner a José Luis L. Aranguren by Rudolf Berner (1965)

  1. Esto lo ha estudiado Per Lindblom en su libro Svenska anarkister och syndikalister i spanska inbördeskriget. Korrespondenter och frivilliga 1936–1939 (Federativs Förlag, 2022)
  2. «Spanien i utförsbacken». SvD, 27.02.1950, p. 5. .